El Ministerio de Salud de la Ciudad terminó dos obras clave en el Hospital María Ferrer, en Barracas, y el resultado es un hospital que gana en orden, comodidad y eficiencia para sus pacientes respiratorios.

“Con esta transformación edilicia, la atención se concentra dentro del establecimiento, optimizando el circuito de los pacientes y facilitando el trabajo interdisciplinario de los equipos de salud”, destacaron desde la cartera sanitaria porteña al anunciar la finalización de los trabajos.

La intervención no fue menor: implicó la demolición de viejas estructuras de mantenimiento que ya habían quedado obsoletas y la construcción de un edificio completamente nuevo, adosado al cuerpo principal del hospital. ¿Por qué es tan relevante este dato? Porque hasta ahora, dos servicios fundamentales —el monitoreo del sueño y el gimnasio de rehabilitación— funcionaban fuera del predio, obligando a los pacientes a trasladarse de un lugar a otro para completar sus tratamientos. Eso, a partir de esta obra, se terminó.

El nuevo edificio se organizó en dos plantas, pensadas con criterios modernos de accesibilidad. Repasemos qué incluye cada una:

🔹 Planta baja – Rehabilitación y apoyo:

  • Gimnasio de rehabilitación física, con área de entrenamiento, oficina, vestidores y sanitarios adaptados.
  • Circulación fluida y accesible para personas con movilidad reducida.
  • Dormitorios con sanitario para el personal de guardia.
  • Recintos específicos para residuos patológicos.
  • Reubicación del taller y las oficinas de Mantenimiento.

🔹 Primer piso – Laboratorio del sueño y consultorios:

  • Dos salas para estudios polisomnográficos nocturnos y monitoreo.
  • Dos consultorios nuevos, secretaría y sala de espera.
  • Sanitarios adaptados y sector de lavado de material.
  • Áreas de guardado, office y sanitarios exclusivos para el personal de salud.

El Hospital Ferrer es un centro de referencia en medicina respiratoria, una especialidad que en los últimos años cobró todavía más relevancia sanitaria. Centralizar servicios como el laboratorio del sueño y la rehabilitación física dentro del mismo predio no es un detalle menor: reduce traslados innecesarios para pacientes que muchas veces ya llegan con dificultades motrices o respiratorias, y además permite que los equipos médicos trabajen de forma más coordinada, algo clave quan se trata de patologías crónicas que requieren seguimiento constante. En definitiva, es una mejora que impacta directamente en la calidad de vida de quienes se atienden ahí, todos los días. 🩺

Con esta renovación, el Ferrer no solo suma metros cuadrados: refuerza su lugar como centro de referencia regional en medicina respiratoria y rehabilitación, con instalaciones más cómodas, seguras y preparadas para lo que viene.