El MOA restaura las 36 molduras de los vasos decorativos que coronan la plaza porteña desde hace más de 100 años.
La Ciudad puso en marcha una restauración minuciosa que va a devolverles su esplendor original, pieza por pieza, hasta comienzos de 2027.
“Cada moldura cuenta una historia que empezó hace más de un siglo”, me explicaron desde el taller que lleva adelante el trabajo. Y no exageran: este conjunto escultórico fue pensado para los festejos del Centenario, y hoy sigue de pie gracias a un equipo que trabaja con la misma paciencia que los artesanos de 1910.
El proyecto está a cargo del MOA (Monumentos y Obras de Arte), el taller porteño especializado en la conservación del patrimonio escultórico de la Ciudad. Me metí a investigar de qué se trata exactamente esta intervención, y esto fue lo que encontré:
- 🔹 Son 36 piezas en total, distribuidas en los ocho pedestales de la plaza.
- 🔹 Cada pedestal mide casi tres metros de altura y sostiene un vaso de hierro fundido.
- 🔹 Los vasos fueron fabricados en la histórica Fundición Val d’Osne, en Francia, y diseñados por el escultor Pierre Rouillard.
- 🔹 Sus decoraciones incluyen hojas de acanto, guardas de palmetas y asas rematadas en cabezas de carnero o sátiros.
- 🔹 Las bases están hechas en mampostería de ladrillo, y según el estado de cada moldura, el equipo decide si la restaura o la reproduce desde cero.
El proceso es artesanal de punta a punta. Primero retiran las molduras (o lo que queda de ellas) y las trasladan hasta el taller del MOA, en pleno Parque Tres de Febrero. Ahí empieza la parte más delicada: modelado, armado de un molde y reproducción en mortero de cemento reforzado. Recién después se adosan los relieves sobre los pedestales y se unifica todo con trabajos de pintura. Un rompecabezas de más de cien años que vuelve a armarse con las herramientas de hoy.
El MOA, el guardián silencioso de las esculturas porteñas
El MOA cumple este año 70 años de existencia y es el responsable de cuidar más de 2.400 esculturas, monumentos y obras de arte repartidas en calles, plazas y parques de toda la Ciudad. Fundado en 1956, funciona en la Plaza Sicilia, dentro del Parque Tres de Febrero, en un edificio que también es patrimonio histórico: entre 1835 y 1854 vivió ahí el personal doméstico de la quinta de Juan Manuel de Rosas. Casi 200 años de historia bajo el mismo techo.
En octubre del año pasado, el Gobierno porteño terminó una renovación completa del taller: restauraron las naves históricas, ampliaron las áreas de trabajo, sumaron mesadas y estanterías nuevas, y hasta construyeron una pérgola metálica para exhibir esculturas al aire libre. También abrieron un pabellón con salón de usos múltiples, pensado para charlas, visitas guiadas y exposiciones abiertas al público.
Y hay un detalle que me pareció fascinante: por primera vez, el MOA tiene un espacio propio para su archivo patrimonial, con más de 300 cajas y 2.500 carpetas que guardan biografías, notas de prensa, planos, fotografías y fichas técnicas de cada obra. Ese archivo es, en el fondo, la memoria que permite reconstruir piezas perdidas o dañadas con fidelidad histórica.