Buenos Aires evitó la entrega de 4.750 millones de bolsas plásticas desde que en 2017 prohibió su uso en supermercados, un número que equivale a 1.580 camiones de residuos completamente cargados.

Hay noticias que parecen un simple dato estadístico, pero que en realidad esconden un cambio de hábito enorme en millones de personas: la Ciudad de Buenos Aires evitó la entrega de 4.750 millones de bolsas plásticas desde que, en 2017, prohibió las bolsas livianas no biodegradables en supermercados, hipermercados y autoservicios 🛒🚫.

“La cifra equivale a 23.750 toneladas de plástico”, destacan desde el Gobierno porteño, que actualizó este dato a junio de 2026 y lo presentó como una de las políticas ambientales más exitosas de los últimos años en la Ciudad.

Quiero desglosarles los números y el contexto de este anuncio para que dimensionen realmente de qué estamos hablando 👇

  • 🛍️ Desde 2017 se evitó la entrega de 4.750 millones de bolsas plásticas en comercios porteños.
  • ⚖️ Ese volumen equivale a 23.750 toneladas de plástico que no terminaron en la basura ni en el ambiente.
  • 🚛 Para graficarlo mejor: es lo mismo que llenar 1.580 camiones de residuos por completo.
  • 📅 El balance se conoce en el marco de “Julio sin Plástico”, campaña internacional que durante todo el mes busca concientizar sobre el consumo de este material.
  • 🌍 También coincide con el Día Internacional Libre de Bolsas de Plástico, que se conmemora cada 3 de julio.
  • 🥤 En 2019 la Ciudad amplió la estrategia prohibiendo los sorbetes plásticos de un solo uso en gastronomía, kioscos, hoteles de 4 y 5 estrellas y shoppings.
  • 📉 Solo en 2018, antes de esa prohibición, los patios de comidas de los shoppings porteños usaban unos 2 millones de sorbetes por mes.

Me parece central detenerme en lo que realmente representa esta política a casi una década de su implementación: no se trató de una medida aislada, sino del puntapié inicial de una estrategia integral contra los plásticos de un solo uso que la Ciudad fue profundizando con el correr de los años. Primero fueron las bolsas en los supermercados, después los sorbetes en la gastronomía, y en el medio, un cambio cultural silencioso pero sostenido: hoy nadie se sorprende al llevar su propia bolsa reutilizable al hacer las compras, algo que hace una década era mucho menos habitual. Ese es, probablemente, el mayor logro detrás de estos números: más allá de las toneladas de plástico evitadas, la política logró instalar un hábito de consumo más responsable en millones de vecinos, que hoy replican sin pensarlo dos veces. Y en tiempos donde la contaminación plástica de mares y ríos es una preocupación mundial, cada bolsa que no se fabrica ni se descarta suma, aunque parezca poco, a una foto ambiental mucho más grande.

Con la agenda de “Julio sin Plástico” como marco perfecto para este anuncio, la Ciudad deja en claro que la lucha contra los descartables no es una moda pasajera, sino una política de Estado sostenida en el tiempo. La pregunta que queda abierta es cuál será el próximo plástico en desaparecer de nuestras góndolas y patios de comida ♻️🌱.