Funcionarios porteños y madrileños compararon experiencias sobre cómo involucrar a las nuevas generaciones en las decisiones que afectan a sus ciudades.

Buenos Aires y Madrid se sentaron, aunque sea de manera virtual, a compartir mesa y experiencia sobre un mismo desafío que atraviesa a ambas capitales: cómo lograr que los jóvenes dejen de ser espectadores y pasen a ser protagonistas de la gestión pública. El encuentro reunió a la Dirección General de Políticas de Juventud, la Dirección General de Acceso a la Información y Gobierno Abierto porteña, y al Ayuntamiento de Madrid. 💻

“El objetivo fue compartir visiones y buenas prácticas para fortalecer el involucramiento de las nuevas generaciones en la vida pública”, me explicaron fuentes cercanas a la organización del intercambio, dejando en claro que esto no fue una simple videollamada protocolar, sino un verdadero cruce de experiencias con vocación de continuidad.

La delegación madrileña llegó con dos herramientas bajo el brazo que ya vienen dando que hablar en España:

  • Decide Madrid: plataforma de consultas y propuestas ciudadanas 🗳️
  • Decide Madrid Joven: su versión pensada específicamente para el público juvenil
  • Ambas buscan canalizar la participación vecinal a través de espacios de diálogo digital

Del lado porteño, la mesa presentó las cartas fuertes de la Ciudad en materia de juventudes:

  • Hub Joven: programa de formación en políticas públicas para jóvenes
  • Gabinete Joven: espacio de construcción colaborativa de propuestas
  • Ambas iniciativas apuntan a generar formación y participación activa desde etapas tempranas

Más allá del intercambio de nombres y plataformas, lo que se buscó fue identificar los puntos en común y también las diferencias entre ambos modelos, para sacar aprendizajes cruzados que sirvan a futuro.

Cuando dos ciudades tan distintas geográfica y culturalmente como Buenos Aires y Madrid se ponen a comparar políticas de juventud, lo que están reconociendo es que el problema de fondo es global: las nuevas generaciones se sienten cada vez más alejadas de los canales tradicionales de participación política, y los gobiernos locales necesitan reinventar la forma de convocarlos. No alcanza con abrir una casilla de sugerencias; hace falta diseñar plataformas digitales, programas de formación y espacios físicos donde los jóvenes puedan involucrarse desde el diseño mismo de las propuestas, no solo desde la votación final. Este tipo de cooperación internacional entre áreas de gobierno abierto también tiene un valor extra: evita que cada ciudad tenga que “reinventar la rueda” y permite aprovechar errores y aciertos ya transitados por otros. Para una ciudad como Buenos Aires, que viene desarrollando su propio ecosistema de iniciativas juveniles, sumar la experiencia europea de Decide Madrid puede ser un insumo valioso para seguir perfeccionando sus propias herramientas.

Lo que empezó como una reunión virtual terminó siendo mucho más: un puente de cooperación entre dos capitales que, del otro lado del Atlántico, comparten el mismo objetivo: una juventud más activa, más escuchada y más comprometida con su ciudad. Habrá que seguir de cerca los próximos pasos de esta alianza. 🙌