Mercedes Miguel visitó el Instituto Carlos Steeb en Villa Santa Rita y respondió preguntas de alumnos sobre el futuro de la escuela.

La ministra de Educación de la Ciudad, visitó el Instituto Carlos Steeb y se sentó del otro lado del micrófono: fueron los estudiantes de nivel secundario quienes la entrevistaron para intercambiar miradas sobre los grandes desafíos que atraviesa la educación hoy.

“Siempre hablo de mente, corazón y manos para aprender”, explicó la ministra al inicio de la charla, marcando desde el arranque el enfoque que le quiere dar a la transformación educativa porteña.

Una charla entre generaciones

El encuentro se dio en el marco del Proyecto Escuela de Secundaria Aprende, y no fue una entrevista cualquiera: los temas que surgieron reflejan las preocupaciones reales de los jóvenes de hoy. Estos fueron algunos de los ejes que se tocaron:

  • 🏫 Cómo imaginan los estudiantes la escuela del futuro.
  • 🧠 Qué capacidades necesitan desarrollar para los próximos años.
  • 🤖 El lugar de la inteligencia artificial dentro del aula.
  • 📱 El equilibrio entre el uso de la tecnología y las distracciones de las pantallas.
  • 💼 La relación entre la educación y el mundo laboral.
  • ⚽ El deporte de alto rendimiento y cómo compatibilizarlo con las trayectorias escolares.

Sobre la importancia de aprender de manera distinta, la ministra fue clara: si un estudiante memoriza sin más, “no hay aprendizaje”, pero cuando la experiencia pasa por el cuerpo —como armar una maqueta o hacer una entrevista en vivo— el recuerdo y el aprendizaje se vuelven mucho más profundos.

Catalina, una de las estudiantes que participó del proyecto, contó de qué se trata esta propuesta: se realizan entrevistas en vivo a personas destacadas frente a sus compañeros, algo que —según ella misma señaló— “nos saca del modelo de aula tradicional”.

El Instituto Carlos Steeb es una de las escuelas pioneras en implementar Secundaria Aprende, la política educativa que busca transformar de fondo la experiencia escolar. La propuesta apunta a que los chicos aprendan más, sostengan trayectorias continuas y encuentren una escuela conectada con sus intereses reales, sus desafíos cotidianos y su futuro. Lo llamativo de este encuentro puntual es que invirtió los roles habituales: en lugar de que la ministra baje una charla, fueron los propios estudiantes quienes marcaron la agenda con sus preguntas, inquietudes y expectativas sobre la educación que viene. Una forma distinta —y mucho más participativa— de pensar la escuela secundaria.