Reparar es un acto político”: en un mundo que descarta todo lo que deja de funcionar al primer síntoma, Buenos Aires apuesta por recuperar el valor de arreglar las cosas —y de los oficios que lo hacen posible.

El 8 de junio, en la Sede Comunal 1 de Humberto I° 250, la Ciudad inauguró algo que no existía: un espacio abierto, gratuito y equipado para que cualquier vecino pueda llegar con un objeto roto y salir con él funcionando. Se llama Banco de Herramientas y es la nueva pata del programa Reparar es Circular, impulsado por la Subsecretaría de Ambiente. No es un taller cualquiera. Es una apuesta concreta a cambiar la relación que tenemos con las cosas que usamos todos los días.

La jornada inaugural convocó a vecinos del barrio, reparadores locales, referentes de comercios especializados y organizaciones comunitarias. El encuentro arrancó con una charla sobre economía circular y la reparación como herramienta de cambio de hábitos, y siguió con una reparación simbólica para marcar el arranque del espacio. Después, el turno fue de los asistentes: trajeron sus propios objetos y se pusieron manos a la obra.

Todo lo que hay que saber del programa 📌

  • Reparar es Circular nació en abril de 2025 y desde entonces funciona con talleres itinerantes a través del Repara Móvil.
  • Cada mes, más de 850 personas participan de las actividades del programa en distintos puntos de la Ciudad.
  • Por jornada se concretan alrededor de 30 reparaciones efectivas, lo que implica 30 objetos que no terminan en la basura.
  • El Banco de Herramientas es gratuito y abierto a cualquier vecino, sin necesidad de inscripción previa.
  • Contará con tutoriales en formato digital y físico para guiar a quienes no tienen experiencia previa.
  • Se pueden reparar: pequeños electrodomésticos, electrónica, bicicletas, textiles y libros —incluidas tareas de encuadernación.

La economía circular no es una moda ni un concepto de manual universitario: es una respuesta práctica a un problema real. Argentina genera millones de toneladas de residuos por año, y una parte enorme de eso son objetos que dejaron de funcionar y que nadie supo —o pudo— arreglar. Los Bancos de Herramientas atacan ese problema desde la raíz: acercan el conocimiento, ponen las herramientas al alcance de todos y, de paso, rescatan oficios que estaban desapareciendo. Un zapatero, un encuadernador, un técnico en electrónica: esos saberes valen oro y este programa los pone en el centro. 🛠️

La próxima vez que algo se rompa en casa, antes de tirarlo, vale la pena pasar por Humberto I° 250. Porque a veces lo que parece basura solo necesita un poco de tiempo, herramientas y ganas. Y ahora, en Buenos Aires, eso tiene un lugar. ♻️