El regreso del automovilismo de élite al país reunió a una multitud en un circuito callejero único, con emoción, música y un protagonista que ya hizo historia.
Desde temprano estuve ahí y lo sentí en el aire: miles de personas coparon las calles para ver algo que parecía imposible hasta hace poco, el regreso de la Fórmula 1 a Buenos Aires tras 14 años, con un piloto argentino como gran figura.
“Esto no se ve todos los días”, me dijo un joven con la camiseta de Alpine mientras levantaba un cartel con el nombre de Franco. Y tenía razón: la ciudad se transformó en una fiesta total, con balcones convertidos en tribunas y una energía que se sentía en cada rincón.
Lo que pasó fue simplemente inolvidable. El circuito callejero, de tres kilómetros, se desplegó alrededor del Monumento a los Españoles, generando una postal pocas veces vista en la Ciudad. Familias enteras, grupos de amigos y fanáticos del automovilismo se acercaron para ser parte de un evento histórico.
El rugido del motor V8 marcó un antes y un después. Se escuchaba a kilómetros y erizaba la piel. Franco Colapinto, al volante, no solo giró: dejó huella.
Algunos datos y momentos clave que pude registrar:
- Más de miles de personas presentes desde la mañana.
- Un circuito urbano de 3 km que atravesó una de las zonas más emblemáticas.
- Franco se convirtió en el primer argentino en manejar un Fórmula 1 en suelo porteño.
- Segunda vuelta con una réplica del Mercedes-Benz W196, ícono histórico.
- Shows en vivo con Soledad Pastorutti, DJ’s y la Orquesta Sinfónica.
- Himno Nacional interpretado en guitarra eléctrica por Patricio Sardelli 🎸
- Aviones de la Fuerza Aérea pintando el cielo de celeste y blanco ✈️
Uno de los momentos más impactantes fue la segunda pasada. La gente deliraba mientras Franco giraba con el legendario “Flecha de Plata”, evocando la figura de Juan Manuel Fangio. Ahí entendí que no era solo un show: era un puente entre generaciones.
Las pantallas gigantes permitían seguir cada maniobra, cada aceleración, cada trompo. Nadie quería perderse nada. Y no era para menos: lo que se vivió fue una mezcla perfecta entre deporte, espectáculo y emoción.
La vuelta de la Fórmula 1 al país, aunque sea de forma simbólica, reaviva una pasión profundamente arraigada en la cultura argentina. La figura de Franco Colapinto aparece como un nuevo referente que conecta el pasado glorioso de Fangio con una generación joven que sueña en grande. Este tipo de iniciativas no solo acercan el deporte al público, sino que también proyectan a la Ciudad como un escenario capaz de albergar eventos de escala internacional.