En medio de un mercado global volátil, la Ciudad de Buenos Aires logró emitir un nuevo bono por USD 600 millones a una de las tasas más bajas de su historia, fortaleciendo su perfil crediticio y extendiendo plazos de vencimiento.
Desde Retiroweb pude seguir de cerca la operación y confirmar que la Ciudad concretó la emisión de la Serie 13 por USD 600 millones, negociada por el ministro de Hacienda y Finanzas Gustavo Arengo y el subsecretario Abel Fernández Semhan, con una tasa del 7,8%, un hito para el historial crediticio porteño. Una jugada financiera que, en tiempos turbulentos, posiciona a la Ciudad como un actor confiable y disciplinado. 📉🏙️
“Este es un paso estratégico que fortalece nuestra sustentabilidad financiera y mejora el perfil de la deuda”, me señalaron desde el equipo económico apenas finalizó la colocación. Y mientras lo escuchaba, entendí por qué la operación despertó tanto interés en los mercados.
El nuevo título emitido tendrá una vida promedio de 7 años, lo que significa un notable alivio en los vencimientos inmediatos y una reorganización más saludable del cronograma de pagos.
La colocación, hecha bajo ley inglesa, despertó una fuerte demanda internacional:
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La Ciudad recibió ofertas por USD 1.700 millones, casi tres veces más de lo finalmente emitido.
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Actuaron como colocadores globales BofA Securities, Deutsche Bank Securities, JPMorgan y Santander, mientras que los bancos Galicia, Santander Argentina, Balanz Capital Valores y Banco Ciudad participaron como colocadores locales.
La administración porteña venía de cancelar, el 1° de junio, el primer vencimiento de la Serie 12 por USD 330 millones, utilizando fondos propios gracias al superávit financiero de 2024. Ese dato, que me confirmaron fuentes oficiales, evidencia que la Ciudad tiene como prioridad sostener cuentas públicas ordenadas y un endeudamiento responsable.
Al repasar la evolución del stock de deuda encontré cifras que marcan el impacto de esta estrategia:
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En 2017, la deuda alcanzaba los USD 3.442 millones.
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Hoy, se ubica en USD 1.188 millones, el valor más bajo en 12 años.
También hay un componente histórico que explica este presente. Desde su autonomía en 1996, la Ciudad fue construyendo una reputación sólida:
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En 2001, cuando casi todo el país entró en default, fue el único distrito que cumplió sus pagos.
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En 2020, mientras numerosas provincias se sumaron a la reestructuración nacional, la Ciudad honró sus obligaciones en tiempo y forma.
Durante los últimos años, el Gobierno porteño llevó adelante operaciones estratégicas de administración de pasivos, anticipando vencimientos y reduciendo aún más su deuda para mantener el acceso al mercado. Esta nueva emisión es parte de esa lógica: consolidar credibilidad y mejorar el perfil financiero.
Gracias a la ley aprobada por la Legislatura, la Ciudad pudo avanzar con esta operación que, según me explicaron, busca proteger la estabilidad fiscal y asegurar herramientas de financiación futuras.