La Maternidad Sardá fue elegida para poner en marcha una prueba piloto que busca prevenir situaciones de violencia en la primera infancia y acompañar a las familias desde el embarazo hasta los primeros controles del bebé. La propuesta apunta especialmente a brindar herramientas frente al llanto, el cansancio extremo y el estrés que pueden aparecer durante las primeras semanas de crianza.

El Ministerio Público Tutelar (MPT) de la Ciudad de Buenos Aires realizó un taller de formación e intercambio en el Hospital Materno Infantil Ramón Sardá junto con la Organización Panamericana de la Salud (OPS) y el Ministerio de Salud porteño. El encuentro permitió avanzar en la implementación del nuevo Programa de Crianza y Prevención del Síndrome del Bebé Sacudido, una estrategia que pone el foco en la prevención, la información y el acompañamiento de madres, padres y cuidadores.

El objetivo es intervenir antes de que aparezcan situaciones críticas y ofrecer recursos concretos para atravesar uno de los períodos más exigentes de la crianza: las primeras semanas de vida.

La elección de la Maternidad Sardá no es casual. El establecimiento cuenta con una amplia trayectoria en atención perinatal y un importante volumen de nacimientos, características que lo convierten en un escenario estratégico para poner a prueba la nueva intervención.

Durante la jornada participaron profesionales de distintas especialidades. El objetivo fue compartir experiencias, ordenar procedimientos y establecer criterios comunes para que el acompañamiento a las familias tenga continuidad dentro del hospital.

En Retiroweb, consideramos que uno de los puntos más importantes de la iniciativa es que la prevención comienza antes de que una familia llegue a una situación de desborde. La propuesta trabaja sobre el conocimiento del comportamiento del recién nacido y sobre las emociones que pueden atravesar los adultos responsables de su cuidado.

El programa contempla tres instancias principales de contacto con madres, padres y cuidadores:

  • Taller prenatal: durante el embarazo se brindan pautas sobre crianza, comportamiento del recién nacido y herramientas para afrontar las primeras semanas. También se entrega material impreso y contenido digital mediante códigos QR.

  • Acompañamiento durante el alta: antes de regresar a casa, se refuerzan los mensajes fundamentales mediante videos y cartelería. La intención es transmitir información concreta sin generar una sobrecarga de indicaciones.

  • Control pediátrico de las cuatro semanas: se trata de un momento especialmente relevante porque puede coincidir con un período de mayor intensidad del llanto y acumulación de cansancio familiar. En esa consulta se evalúan los niveles de estrés en el hogar, se repasan estrategias de calma y se recuerdan los canales disponibles para solicitar ayuda.

La intervención no se limita a advertir sobre un riesgo. También intenta entregar herramientas prácticas para afrontar el día a día con un bebé.

Entre los principales mensajes se encuentran:

  • Responder con sensibilidad: atender las señales del bebé, hablarle, mirarlo a los ojos, compartir momentos sin pantallas y respetar las pautas de sueño seguro.

  • Comprender el llanto: el llanto persistente puede ser parte del comportamiento esperable de un recién nacido y no significa que exista una falla de los adultos ni que el bebé esté actuando deliberadamente.

  • Regular el estrés: madres, padres y cuidadores necesitan estrategias para reconocer cuándo el cansancio o la frustración están aumentando y evitar reacciones impulsivas.

  • Pedir ayuda también es cuidar: recurrir a familiares, personas de confianza o profesionales de la salud frente a una situación de sobrecarga debe entenderse como una decisión responsable.

  • Nunca sacudir a un bebé: el sacudimiento puede producir lesiones cerebrales graves, permanentes e incluso provocar la muerte.

Si un bebé llora y la persona que lo cuida siente que ya no puede manejar la situación, la recomendación es colocarlo en un lugar seguro, como su cuna, tomar distancia durante unos minutos para recuperar la calma y buscar ayuda. El llanto puede ser difícil de soportar, especialmente cuando se acumulan noches sin dormir, pero nunca debe responderse con violencia.

La prevención, en este sentido, no busca juzgar a las familias. Busca acompañarlas y brindarles recursos antes de que una situación de agotamiento se transforme en una emergencia.

La prueba piloto en la Sardá propone aprovechar momentos concretos del contacto con el sistema de salud para instalar información que puede resultar decisiva. Embarazo, alta hospitalaria y control pediátrico se convierten así en tres oportunidades para escuchar, orientar y detectar señales de sobrecarga.