Con maquinaria pesada en pleno funcionamiento y un cronograma firme, el Autódromo porteño atraviesa una renovación histórica que promete devolverlo al mapa mundial del deporte motor.
Recorrí el Autódromo Oscar y Juan Gálvez y lo que vi no deja lugar a dudas: la transformación ya está en marcha y no es menor. Excavadoras, camiones y equipos técnicos trabajan sin pausa en una obra que busca cambiar para siempre el destino del mítico circuito porteño. 🏎️💨
“Estamos ante una intervención que marcará un antes y un después”, aseguran desde la organización, mientras supervisan cada avance. Y no es exagerado: el objetivo es claro, posicionar nuevamente a Buenos Aires como sede de competencias internacionales de primer nivel.
Las obras, iniciadas en enero de 2026, avanzan a ritmo sostenido con un plazo estimado de 12 meses. El proyecto contempla una renovación integral que abarca tanto la pista como la infraestructura general.
Entre los principales avances se destacan:
• Construcción de una nueva traza de 4,3 km con 14 curvas
• Ensanchamiento del circuito a 14 metros promedio
• Posibilidad de alcanzar velocidades superiores a 300 km/h
• Trabajos intensivos en el futuro paddock y áreas de servicios
• Demolición de estructuras antiguas y modernización completa
Además, se están llevando adelante tareas clave para garantizar estándares internacionales:
• Fresado del asfalto existente
• Eliminación de pianos y defensas obsoletas
• Movimientos de suelo en sectores estratégicos
• Redefinición del trazado en zonas críticas del circuito
Uno de los puntos más importantes, según pude observar, es la estabilización del suelo. Este proceso es fundamental para lograr la certificación Grado A, indispensable para recibir categorías de élite como MotoGP o incluso la Fórmula 1.
En paralelo, también se trabaja en la infraestructura edilicia: nuevas áreas técnicas, espacios para equipos y mejoras en servicios generales que acompañarán la modernización del circuito.
La presencia de referentes internacionales durante las recorridas técnicas refuerza el peso del proyecto, que ya empieza a generar expectativa dentro y fuera del país.
La combinación entre tecnología, infraestructura y visión estratégica apunta a algo más grande: reinsertar a la Ciudad en el calendario global del deporte motor. Si se cumplen los plazos y estándares, el Gálvez podría volver a ser protagonista después de años de postergación.