Buenos Aires se prepara para una visita histórica: iluminara 46 iglesias por la llegada del Papa
Por primera vez en casi cuatro décadas, un Papa llegará a la Argentina y la Ciudad de Buenos Aires comienza a prepararse con una iniciativa que busca destacar su patrimonio religioso. El Gobierno porteño puso en marcha un plan para renovar e iluminar las fachadas de 46 iglesias, entre ellas dos basílicas profundamente vinculadas con la historia de Jorge Bergoglio.
Buenos Aires quiere mostrar una de sus caras más emblemáticas ante un acontecimiento histórico: la llegada de un Papa al país después de casi 40 años. Para acompañar esta visita, el Gobierno de la Ciudad avanza con un proyecto que transformará la imagen nocturna de numerosos templos porteños. Serán 46 iglesias las que recibirán nuevas intervenciones lumínicas, muchas de ellas por primera vez, para recuperar detalles arquitectónicos que durante años permanecieron ocultos cuando cae el sol. ✨
La iniciativa no solamente apunta a embellecer el paisaje urbano. También busca recuperar historias, recuerdos y espacios que forman parte de la identidad de miles de familias. Entre los edificios elegidos aparecen templos que tuvieron un significado especial en la vida de Jorge Bergoglio, antes de convertirse en el papa Francisco.
Dentro del proyecto hay dos lugares que merecen una atención especial: la Basílica María Auxiliadora y San Carlos, ubicada en Almagro, y la Basílica de San José de Flores. Ambas están directamente relacionadas con momentos decisivos de la vida del pontífice.
En la primera, Bergoglio recibió el bautismo el 25 de diciembre de 1936. El histórico edificio salesiano, proyectado por Ernesto Vespignani y terminado en 1910, estrenó una iluminación especialmente diseñada para destacar su arquitectura.
La intervención incorporó 25 proyectores de luz cálida y una nueva columna de alumbrado, que se suma a otra existente. El sistema combina iluminación rasante y plana para resaltar los detalles de la fachada y permitir que el templo tenga una presencia diferente durante la noche.
La historia de la Basílica de San José de Flores tiene otro significado. Allí, según recordó el propio Francisco, ocurrió un episodio que cambiaría su destino. El 21 de septiembre de 1953, cuando todavía era un joven de casi 18 años, decidió ingresar al templo y confesarse con un sacerdote desconocido. Aquella experiencia fue determinante para descubrir su vocación religiosa.
El lugar conserva una placa que recuerda ese momento en el confesionario donde ocurrió aquel encuentro.
Su vínculo con la basílica continuó muchos años después. En 2023, cuando se cumplieron diez años de su pontificado, Francisco envió al templo la escultura de San José Dormido, que fue trasladada en una ceremonia especial desde el colegio Nuestra Señora de la Misericordia, institución vinculada con su infancia y formación.
En Flores, los trabajos ampliaron y modernizaron la iluminación del frente mediante cuatro proyectores nuevos que destacan las figuras arquitectónicas de la fachada.
CATEDRAL, BASÍLICAS Y TEMPLOS QUE CAMBIARÁN SU IMAGEN NOCTURNA
El plan también contempla edificios religiosos que forman parte del patrimonio histórico y cultural de Buenos Aires.
La Catedral Metropolitana, frente a Plaza de Mayo, ya cuenta con su nueva iluminación. En tanto, la Iglesia San Ignacio de Loyola, en Monserrat, considerada la más antigua de la Ciudad, tiene en marcha la modernización de su fachada. La Basílica del Santísimo Sacramento, en Retiro, también será incorporada durante las próximas semanas.
Otro de los templos que ya completó su transformación es la Basílica Nuestra Señora de Buenos Aires, ubicada en Avenida Gaona 1730, en Caballito. Su arquitectura neogótica, sus torres de 75 metros y sus puertas de bronce con relieves históricos forman parte de los elementos que ahora tendrán mayor protagonismo durante la noche.
Uno de los primeros lugares en estrenar el nuevo sistema fue el Santuario de Nuestra Señora de la Medalla Milagrosa, en Parque Chacabuco.
Este templo, reconocido por sus casi 150 vitrales, recibió dos columnas de iluminación y 31 proyectores de luz cálida. El objetivo fue destacar sus dos torres con campanario y su cúpula de más de 40 metros, coronada por una imagen de la Virgen.
Además, el próximo 22 de noviembre el santuario cumplirá 85 años, una fecha especial para una comunidad religiosa que cada día 27 recibe a numerosos fieles que se acercan a rezarle a la Medalla Milagrosa.
La lista también incluye al Santuario San Cayetano de Liniers, uno de los centros de devoción más concurridos del país, y al Santuario Virgen Desata Nudos, en Agronomía, cuya imagen llegó a la Argentina por iniciativa del propio Bergoglio.
46 IGLESIAS Y UN PROYECTO QUE ALCANZA A LOS 48 BARRIOS
Las intervenciones no estarán concentradas únicamente en las zonas turísticas o en el casco histórico. El cronograma contempla parroquias y basílicas de Caballito, Nueva Pompeya, Parque Patricios, Barracas, Mataderos, Villa Lugano, Villa Soldati, Villa Devoto, Belgrano, Coghlan, Villa Urquiza, Floresta, Monte Castro y La Paternal, entre otros sectores porteños.
Según explicó Ignacio Baistrocchi, ministro de Espacio Público, las iglesias representan mucho más que construcciones religiosas: son espacios ligados a los recuerdos familiares y a la historia de cada comunidad.
El funcionario destacó que en esos templos se celebraron bautismos, casamientos y comuniones de distintas generaciones, y sostuvo que iluminarlos significa proteger y poner en valor un patrimonio que pertenece a todos los vecinos.
Algunas obras ya finalizaron, otras continúan en ejecución y las restantes están previstas dentro de un calendario que se extenderá hasta fin de año.
El proyecto forma parte de un programa más amplio de iluminación de fachadas y monumentos que se desarrolla en los 48 barrios de la Ciudad. También comprende edificios históricos como el Cabildo, el Palacio Vera, Gath & Chaves, La Inmobiliaria, el Monumento a Julio Argentino Roca y distintas facultades de la Universidad de Buenos Aires.
Con 46 iglesias incorporadas al proyecto, Buenos Aires apuesta a que sus templos puedan lucirse también después del atardecer. La transformación busca que vecinos y visitantes vuelvan a mirar esos edificios con otros ojos y descubran, detrás de cada fachada iluminada, una parte de la historia que identifica a la Ciudad.
