La Ciudad avanza en una evaluación internacional impulsada junto a la OCDE para conocer mejor las habilidades sociales y emocionales de los estudiantes. La iniciativa reunió a autoridades educativas, especialistas y representantes de Córdoba para debatir cómo transformar la evidencia en mejores decisiones para la educación.

¿Cómo influyen las emociones y las habilidades sociales en el aprendizaje? 📚 Buenos Aires se convirtió en la primera jurisdicción argentina en participar en una evaluación internacional de estas capacidades, un paso que busca ampliar la mirada sobre la educación y aportar nuevas herramientas para comprender las experiencias de los estudiantes.

En Retiroweb, ponemos el foco en una iniciativa que conecta la investigación internacional con los desafíos cotidianos de las escuelas. En ese contexto, la Ciudad recibió a Edmund Misson, jefe de la División de Innovación y Medición del Progreso del Departamento de Educación de la Organización para la Cooperación y el Desarrollo Económicos (OCDE), quien acompañó la implementación del Estudio de Habilidades Sociales y Emocionales (HSE).

La agenda incluyó una visita a la escuela secundaria Libertador General José de San Martín, donde estudiantes participaron del estudio. El encuentro permitió acercar la evaluación al ámbito escolar y poner en primer plano a quienes forman parte central del sistema educativo: los alumnos.

La actividad también convocó a referentes de distintas jurisdicciones. Participaron la ministra de Educación porteña, Mercedes Miguel; el ministro de Educación de Córdoba, Horacio Ademar Ferreyra; y la directora ejecutiva de la Unidad de Evaluación Integral de la Calidad y Equidad Educativa (UEICEE), Samanta Bonelli.

Este intercambio federal e internacional permitió compartir perspectivas sobre los desafíos actuales de la educación y fortalecer el diálogo entre quienes diseñan, implementan y evalúan las políticas educativas.

El Estudio de Habilidades Sociales y Emocionales busca aportar información sobre capacidades que también forman parte del desarrollo de los estudiantes, más allá de los contenidos tradicionales de las materias.

Entre los aspectos centrales de esta iniciativa se encuentran:

  • Comprender mejor a los estudiantes: ampliar la información disponible sobre sus habilidades sociales y emocionales.
  • Fortalecer la evaluación educativa: incorporar herramientas que permitan analizar distintas dimensiones del aprendizaje.
  • Promover el trabajo conjunto: conectar experiencias locales con conocimientos y metodologías de alcance internacional.
  • Orientar las decisiones: utilizar resultados y evidencia para contribuir al diseño de políticas educativas.

La participación de especialistas de la OCDE acompaña este proceso y permite intercambiar experiencias sobre las formas de medir estas capacidades y aprovechar la información obtenida.

La jornada continuó con un seminario centrado en el uso de los resultados del estudio. Allí participaron equipos técnicos y referentes académicos, con el objetivo de analizar cómo la investigación puede contribuir a mejorar la gestión educativa.

Desde el Ministerio de Educación porteño destacan la importancia de generar espacios de intercambio con especialistas internacionales y la comunidad científica. La intención es contrastar metodologías, fortalecer la calidad de la evidencia y acercar el conocimiento académico a las decisiones concretas del sistema educativo.

Para nosotros, este punto resulta fundamental: evaluar no consiste solamente en reunir datos, sino también en comprenderlos y utilizarlos de manera responsable para identificar necesidades y orientar futuras acciones. La información, por sí sola, no garantiza mejoras; su valor depende de cómo se interpreta y se aplica.

El eje de esta iniciativa está en reconocer que la experiencia educativa no se limita a los conocimientos académicos. Las habilidades sociales y emocionales también merecen atención, porque permiten estudiar otras dimensiones del desarrollo de los alumnos y enriquecer el análisis de sus trayectorias escolares.

Con esta experiencia, Buenos Aires suma una instancia de evaluación internacional y abre nuevas posibilidades de intercambio con especialistas y otras jurisdicciones. El próximo desafío será convertir los aprendizajes obtenidos en información útil para la gestión y en decisiones que acompañen a las comunidades educativas. Porque comprender mejor a los estudiantes es también una forma de pensar cómo construir una educación más integral.