El último trimestre del año llega con una intensa agenda de evaluaciones en las escuelas porteñas. Desde el Nivel Inicial hasta el final de la secundaria, distintos operativos buscarán conocer qué aprendieron los estudiantes, cómo se enseña y qué condiciones acompañan —o dificultan— sus trayectorias educativas.

Evaluar no solamente para poner una nota, sino para obtener información que permita entender qué ocurre dentro de las aulas. Durante octubre y noviembre, la Ciudad desplegará dispositivos formativos, nacionales e internacionales que permitirán observar aprendizajes, prácticas pedagógicas, bienestar y habilidades socioemocionales.

El calendario reúne propuestas diferentes, pero con un punto en común: generar evidencia para orientar decisiones educativas. No todas las evaluaciones tienen el mismo formato ni persiguen exactamente el mismo objetivo. Algunas son realizadas por los propios docentes, otras tienen alcance censal y también hay estudios que buscan comparar la realidad porteña con la de otros sistemas educativos.

En el Nivel Inicial, octubre y noviembre estarán marcados por la Evaluación de Sala de 5. La propuesta alcanza a los chicos que cursan el último año del jardín y apunta a relevar aprendizajes relacionados con Alfabetización y Matemática.

La información se obtiene dentro de la dinámica habitual de las salas, mediante informes elaborados por las docentes y observaciones de propuestas pedagógicas. De esta manera, se busca conocer tanto los avances de los niños como los desafíos que aparecen antes del salto hacia la escuela primaria.

En Primaria, la segunda toma de las Evaluaciones Formativas permitirá comparar los resultados obtenidos al comienzo del año con los registrados en noviembre.

El dispositivo alcanza a estudiantes de:

  • ✏️ 1° y 2° grado: Alfabetización.
  • ➕ 2° grado: Matemática.
  • 📚 4° grado: Lectura y Escritura.

Una particularidad es que son los propios docentes quienes administran y corrigen las evaluaciones siguiendo criterios comunes. La intención es que los resultados se incorporen al trabajo cotidiano y sirvan como una herramienta más para planificar la enseñanza.

A esta agenda se suma Aprender 3° grado, el operativo nacional que se realiza en todo el país. En las escuelas porteñas participarán todos los estudiantes de tercer grado, tanto de gestión estatal como privada.

La evaluación contempla Lengua y Matemática y agrega cuestionarios para conocer las condiciones socioeducativas en las que se desarrollan las trayectorias escolares.

Saber cuánto aprendió un estudiante es importante, pero también lo es conocer en qué contexto está aprendiendo. Esa información permite construir una mirada más amplia de la realidad educativa.

La agenda incorpora además una dimensión que durante mucho tiempo quedó en segundo plano: las habilidades sociales y emocionales.

Por primera vez, la Ciudad participará del Estudio de Habilidades Sociales y Emocionales (SSES) de la OCDE, un relevamiento internacional destinado a estudiantes de 15 años de una muestra representativa de escuelas secundarias estatales y privadas.

El estudio analizará capacidades como:

  • 🧠 Autocontrol y regulación emocional.
  • 🤝 Empatía y colaboración.
  • 🎯 Responsabilidad y perseverancia.
  • 💬 Comunicación.
  • 🔎 Curiosidad y tolerancia.

También responderán cuestionarios docentes, directivos y familias, con preguntas vinculadas al entorno familiar, el uso de tecnologías y la convivencia escolar.

Secundaria: conocer el punto de partida y abrir oportunidades

Los estudiantes que comienzan la secundaria también serán evaluados en Matemática y Lengua y Literatura. El dispositivo incorpora cuestionarios para ampliar la información y ayudar a orientar el acompañamiento durante el ciclo básico.

En el otro extremo aparecen los alumnos que terminan la secundaria con los mejores promedios de escuelas estatales y privadas de cuota 0. El programa Mejores Promedios evaluará aproximadamente a 150 estudiantes en Lengua y Literatura y Matemática.

El dato más importante, desde mi perspectiva, es que la Ciudad no concentra toda la evaluación en una única prueba. Hay distintos instrumentos para observar momentos diferentes de las trayectorias educativas.

La apuesta consiste en reunir información sobre aprendizajes, enseñanza, contexto, convivencia y bienestar. Esa combinación puede ofrecer una fotografía mucho más completa de lo que sucede en las escuelas y, fundamentalmente, aportar elementos para decidir dónde hace falta reforzar el acompañamiento.