Una jornada emotiva reunió a generaciones de exalumnos, docentes y autoridades para homenajear a una de las instituciones educativas más antiguas de la Ciudad.

Cien años no se cumplen todos los días, y mucho menos cuando de por medio hay generaciones enteras que le deben a una escuela buena parte de lo que son. Eso quedó más que claro en la jornada que vivió el Liceo N.° 2 D.E. 8 “Amancio Alcorta”, donde estudiantes actuales, docentes, exalumnos, exdirectivos y familias se dieron cita para conmemorar el centenario de la institución.

“Todo se lo debo al Liceo N.° 2. Era una escuela exigente, pero nos formó para la vida. Gracias a ella pude estudiar medicina”, contó emocionada la Dra. Elsa Salvia, egresada de la promoción 1951, en un testimonio que resume el peso simbólico que tiene esta escuela para quienes pasaron por sus aulas.

🏫 Qué pasó en la conmemoración

Me tocó reconstruir una jornada donde el pasado y el presente de la institución se cruzaron en cada rincón del edificio. En representación del Ministerio de Educación porteño, participaron:

  • 👤 Victor Defina, director de Educación Media, quien encabezó la entrega institucional.
  • 🖼️ La coordinadora del programa Huellas en la Escuela, que acompañó la entrega de una placa conmemorativa por los 100 años de trayectoria.
  • 👩‍🎓 Exalumnos y exdocentes de distintas generaciones, que compartieron recuerdos y anécdotas de su paso por la institución.
  • 👨‍👩‍👧 Familias y estudiantes actuales, protagonistas del presente de una escuela que sigue en plena actividad.

Un dato que no puedo dejar pasar: el Liceo nació en 1926 bajo el nombre de Liceo Nacional de Señoritas N.° 2, en un contexto donde ampliar el acceso de las mujeres a la educación preuniversitaria era, directamente, una revolución. Recién en 1942 pasó a llamarse “Amancio Alcorta”, y con el correr de las décadas abrió sus puertas también a los varones, transformándose en la institución mixta e inclusiva que conocemos hoy.

🔍 Lo que este centenario deja en el centro de la escena

Si hay algo que quiero destacar de esta cobertura es cómo una institución educativa puede convertirse, con el paso de un siglo, en un verdadero documento vivo de la historia social argentina. El Liceo N.° 2 no solo formó profesionales, como la propia Dra. Salvia, sino que fue testigo y protagonista de transformaciones profundas: el avance de la educación femenina, la apertura hacia la coeducación y el sostenimiento de valores como la memoria, la identidad y la participación democrática dentro de la escuela pública. Ese entramado, más que cualquier placa conmemorativa, es el verdadero legado que deja este centenario.