En el cruce de la Avenida del Libertador y Maipú, una plazoleta guarda el nombre y el espíritu de una mujer clave del tango. Azucena Maizani no solo dejó canciones: dejó carácter, barrio y una huella que hoy sigue viva en Retiro.
Cada vez que camino por Libertador y Maipú siento que el tango me guiña un ojo. No es casualidad. Allí, en pleno Retiro, la Plazoleta Azucena Maizani rinde homenaje a una de las voces más potentes y auténticas del género, una artista que se animó a romper moldes cuando el escenario todavía era territorio casi exclusivo de hombres 🎤.
“Azucena no cantaba tango: lo decía”, solían repetir quienes la vieron en vivo. Y esa definición, breve y filosa, resume el porqué de este espacio que hoy la recuerda a cielo abierto, lejos de los museos, cerca de la gente.
Azucena Josefa Maizani nació en 1900 y se convirtió en una figura fundamental del tango canción. Fue conocida cariñosamente como La Ñata Gaucha, un apodo que reflejaba su estilo arrabalero, directo y sin concesiones. Su voz y su presencia marcaron una época.
Entre los datos que explican su importancia, destaco:
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🎼 Fue intérprete y también compositora, algo poco habitual para las mujeres de su tiempo.
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✍️ Es autora de clásicos como La canción de Buenos Aires y Pero yo sé.
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👖 Desafió estereotipos apareciendo en escena con vestimenta masculina, imponiendo personalidad y carácter.
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🌎 Llevó el tango argentino a escenarios internacionales cuando el género comenzaba a expandirse.
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🕰️ Su carrera atravesó décadas clave del tango, dejando una identidad propia.
La plazoleta que lleva su nombre no es grande, pero sí simbólica. Está ubicada en un punto estratégico del barrio de Retiro, una zona atravesada por el movimiento constante, como si ese ir y venir dialogara con la vida intensa de Azucena. No es solo un espacio verde: es una marca urbana que conecta pasado y presente.
Lo más importante de la Plazoleta Azucena Maizani es lo que representa. No se trata únicamente de recordar a una cantante, sino de poner en valor a una mujer que se adelantó a su tiempo, que escribió, cantó y vivió con una libertad que hoy sigue inspirando. En una ciudad que a veces corre sin mirar atrás, este rincón obliga a frenar y reconocer a quienes construyeron nuestra identidad cultural desde la voz, la calle y el coraje.
Desde Retiroweb, celebro estos espacios que no solo embellecen el barrio, sino que cuentan historias. Porque mientras exista una plazoleta con nombre propio y memoria tanguera, Buenos Aires seguirá cantando, aunque sea bajito, entre el ruido del tránsito 🎶💙.