En la Avenida Comodoro Py, entre Antártida Argentina y Ramón San Castillo, un cantero homenajea a Pedro Mario Maffia, figura clave del tango argentino. Un nombre que no grita, pero que dice mucho sobre nuestra identidad cultural.
En medio del cemento, el tránsito y la rutina diaria, un cantero con nombre propio me obligó a mirar distinto: Pedro Maffia, bandoneonista, maestro y compositor, hoy tiene su espacio verde en la Ciudad, y no es un detalle menor 🎵🏙️.
Pedro Mario Maffia (1900–1967) fue mucho más que un músico brillante: fue titular de la Cátedra de Bandoneón del Conservatorio Municipal Manuel de Falla y uno de los artistas que marcó para siempre la historia del tango argentino.
El cantero Pedro Maffia está ubicado sobre la Avenida Comodoro Py, entre la Avenida Antártida Argentina y la Avenida Presidente Ramón San Castillo, en pleno barrio de Retiro. No es casual el lugar: una zona de paso constante, donde miles de personas circulan a diario, muchas veces sin saber que allí se recuerda a uno de los grandes nombres del bandoneón.
Maffia fue protagonista de una época dorada del tango. Como intérprete, revolucionó la forma de tocar el bandoneón, aportando sensibilidad, silencios y una expresividad que todavía hoy se estudia. Como compositor, dejó obras inolvidables que siguen vivas en cada milonga y en cada orquesta que las interpreta.
Entre sus creaciones más destacadas se encuentran:
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La mariposa, un tango refinado y emotivo, considerado una joya musical.
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Amurado, una obra profunda, cargada de melancolía y sentimiento.
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Sentencia, otro clásico que refleja la intensidad del tango de su tiempo.
Además de su carrera artística, su rol como docente fue fundamental. Desde el Conservatorio Manuel de Falla formó generaciones de bandoneonistas, transmitiendo no solo técnica, sino también una manera de sentir el tango. Muchos músicos que luego brillaron en escenarios nacionales e internacionales pasaron por sus enseñanzas.
Lo que más me llamó la atención es cómo este homenaje urbano conecta pasado y presente. El cantero no es solo un nombre en una placa: es una invitación a recordar que el tango también vive en la calle, en los barrios y en los pequeños gestos de la Ciudad 🌱. En una zona asociada al movimiento, al trabajo y a la justicia, aparece este rincón que habla de arte, cultura y memoria.
En tiempos donde todo parece efímero, estos reconocimientos toman otro valor. Nos recuerdan que Buenos Aires no sería lo que es sin su música, sin sus maestros y sin quienes dejaron huella desde un fueye, un escenario o un aula.
En Retiro, entre bocinazos y apuros, el tango sigue latiendo en verde y en silencio, esperando que alguien lo escuche 🎼✨.