En la esquina más elegante de Buenos Aires, el Palacio Alzaga Unzué sigue brillando como un ícono del esplendor porteño. Su historia mezcla amor, poder, arquitectura francesa y una transformación que lo convirtió en sinónimo de lujo internacional.

Cada vez que paso frente al Palacio Alzaga Unzué siento que Buenos Aires me guiña un ojo desde el pasado. Este edificio no solo impone por su fachada: seduce por lo que representa. Nació como un gesto de amor desmedido y hoy es una de las postales más sofisticadas de Retiro ✨.

“Hay edificios que no envejecen: se transforman”, pienso al recordar que este palacio, inaugurado en 1919, fue concebido como un regalo de bodas y terminó convertido en uno de los hoteles más exclusivos del país.

 

El Palacio Alzaga Unzué fue mandado a construir por Félix Alzaga Unzué como obsequio para su esposa Elena, en una época donde la élite argentina buscaba reflejar su poder económico y cultural a través de la arquitectura. No se trató de una residencia más: fue una declaración de estilo, pertenencia y ambición.

El proyecto estuvo a cargo del arquitecto Roberto Prentice, quien interpretó a la perfección el deseo de sus comitentes y lo tradujo en un edificio de marcado estilo academicista francés, una corriente dominante entre las familias más influyentes de comienzos del siglo XX.

Algunos datos clave que explican su valor histórico y simbólico:

  • Fue inaugurado en 1919, en plena Belle Époque porteña.

  • Su diseño se inspira en los palacios parisinos, con simetría, ornamentación y monumentalidad.

  • Representó el modelo de vida aristocrático de la alta sociedad argentina.

  • Con el paso del tiempo, dejó de ser residencia privada para adaptarse a nuevos usos sin perder su esencia.

Décadas después, el palacio encontró una nueva vida al convertirse en La Mansión del Hotel Four Seasons, una reconversión que respetó su estructura original y potenció su valor patrimonial. Hoy conviven allí la historia, el confort moderno y un servicio de nivel internacional 🌍.

Desde Retiroweb puedo afirmar que este edificio no solo embellece el barrio: lo define. Es testigo del auge económico argentino, de los cambios urbanos y de cómo el patrimonio puede resignificarse sin desaparecer. Caminar por sus salones o simplemente observarlo desde la vereda es entender una parte fundamental de nuestra identidad urbana.

El Palacio Alzaga Unzué sigue en pie porque supo adaptarse sin traicionarse. En Retiro, entre el ruido del presente, este gigante elegante nos recuerda que la historia también puede ser lujo, memoria y emoción ❤️.