Cada 26 de enero, el Día de la Educación Ambiental nos recuerda que el futuro no se improvisa: se enseña, se aprende y se construye desde las aulas, con compromiso, conciencia y acción colectiva 📚🌎.

El 26 de enero, fecha establecida en 1972, nos invita a reflexionar sobre el rol clave de la educación como motor de conciencia para cuidar nuestra casa común y enfrentar, con herramientas reales, el impacto del cambio climático.

“Si no educamos hoy, mañana solo vamos a lamentar”, me dijo una docente hace un tiempo, y esa frase vuelve cada vez que veo cómo el clima extremo deja de ser una advertencia para convertirse en rutina. La escuela es el primer gran espacio donde podemos acompañar una transformación cultural que ya está en marcha y que necesita protagonistas formados, críticos y comprometidos.

Lo que pasó y lo que pasa todos los días en las aulas merece ser contado. En las escuelas se consolidan propuestas de aprendizaje innovadoras que impulsan el pensamiento crítico y promueven una mirada ambiental transversal, capaz de atravesar todas las materias y edades. No se trata solo de reciclar, sino de comprender el impacto de nuestras decisiones cotidianas ♻️.

La Ciudad de Buenos Aires es un claro referente en esta agenda, tanto a nivel nacional como regional. Su recorrido lo demuestra:
▪️ En 2005, con la sanción de la Ley N.° 1687 de Educación Ambiental, pionera en el país.
▪️ En 2021, con su aporte clave a la Ley Nacional N.° 27.621, que estableció los presupuestos mínimos para implementar la Educación Ambiental Integral en todo el territorio argentino.

Desde el Ministerio de Educación, y a través de programas como Escuelas Verdes y Ciudadanía Global, se siguen desarrollando recursos concretos para que las escuelas puedan planificar y llevar adelante proyectos ambientales durante todo el año.

Una de las grandes novedades fue el lanzamiento de AquaLab, una app que no pasa desapercibida 💧📱. Este calculador de huella hídrica permite medir cuánta agua dulce consumimos, no solo en lo que usamos a diario, sino también en el consumo indirecto de alimentos, ropa y servicios. Una herramienta simple, pero potente, que transforma datos en conciencia.

Pensando en lo que viene, el nuevo calendario ambiental se presenta como una guía clave para planificar el 2026. Incluye las principales efemérides y facilita que las escuelas integren acciones y proyectos a lo largo del año. Además, en la sección “Para la escuela” hay guías, manuales, folletos y materiales complementarios para profundizar distintos ejes ambientales.